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Etiam placerat

[...] Es cierto...Hay momentos en nuestra vida en que tenemos necesidad de ser canallas, de ensuciarnos hasta adentro, de hacer alguna infamia, yo qué sé...de destrozar para siempre la vida de un hombre...y después de hecho eso podremos volver a caminar tranquilos [...]

Y volverás a esperanzarte
Y luego a desesperar
Y cuando menos lo esperes
Tu corazón va a sanar
Va a sanar
Va a sanar
Y va a volver a quebrarse
Mientras le toque pulsar

Recordando

Yo niña, en las viejas calles de mi entonces nuevo barrio. Salticando, seguramente, con una sonrisa de oreja a oreja con mis piernitas delgadas como las de 'la flaca escopeta'.
Hoy, con mi hermano salticando, por las tan conocidas calles de mi viejo barrio en una fria noche de verano. Claro! era imposible no sonreir, por suerte nadie se asomo por ninguna ventana, dos locos recordando.

Ahora pantallazos de aquella vieja casa de Dorrego; salir a comprar azúcar a la vuelta, el pique de ojo de aquel pescado, el auto-sillón, los pisos encerados, una gran ventana con sabor a cerveza y azúcar, los asados, el patio amarillo, la habitación de mamá, el tobogan-escalera, las cosas olvidadas, aquella puerta, los domingos en el polideportivo, los 50 centavos, esos olores de los que quiero saber más.

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