Yo niña, en las viejas calles de mi entonces nuevo barrio. Salticando, seguramente, con una sonrisa de oreja a oreja con mis piernitas delgadas como las de 'la flaca escopeta'.
Hoy, con mi hermano salticando, por las tan conocidas calles de mi viejo barrio en una fria noche de verano. Claro! era imposible no sonreir, por suerte nadie se asomo por ninguna ventana, dos locos recordando.
Ahora pantallazos de aquella vieja casa de Dorrego; salir a comprar azúcar a la vuelta, el pique de ojo de aquel pescado, el auto-sillón, los pisos encerados, una gran ventana con sabor a cerveza y azúcar, los asados, el patio amarillo, la habitación de mamá, el tobogan-escalera, las cosas olvidadas, aquella puerta, los domingos en el polideportivo, los 50 centavos, esos olores de los que quiero saber más.
Recordando
Publicado por Beronita en 21:45
Etiquetas: Beronita, Beronita dice
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